El siguiente articulo fue publicado por PATRICK MICHELS / JUNE 11, 2014, 8:00 AM, CDT / ALIENS WITHOUT BORDERS: EXPLORING SOUTH TEXAS’ INTERGALACTIC ATTRACTIONS
MEN IN BLACK CONSPIRACY .- Hace frĂo, oscuridad y silencio en el centro de Del Rio, incluso un viernes por la noche.
La antigua tienda por departamentos Guarantee estĂĄ vacĂa en Main Street, como lo ha estado durante dĂŠcadas.
Las peluquerĂas que ahora ocupan las antiguas estaciones de servicio estĂĄn todas cerradas durante el dĂa.
Algunas figuras sombrĂas rompen la quietud, hablando en murmullos.
Abrigos y gorros tejidos para protegerse del frĂo de enero, doblan una esquina y entran en una vieja estaciĂłn de bomberos en Garfield Street.
Una fiesta acaba de comenzar, y ellos, algunos de los investigadores de ovnis y extraterrestres mĂĄs importantes del mundo, son los invitados de honor.
El edificio de la estaciĂłn de bomberos de 92 aĂąos es ahora el hogar del Consejo de las Artes de Del Rio, al frente de una galerĂa llena de pinturas abstractas. Platillos voladores hechos a partir de CD cuelgan de cuerdas del techo.
Las muestras de la cercana bodega Val Verde ayudan a alimentar la fiesta, y los voluntarios rodean la sala con bandejas de "ojos alienĂgenas": huevos endemoniados con aceitunas en rodajas y yemas de color verde brillante.
Un joven guitarrista en un taburete en la esquina canta "Free Fallin '" de Tom Petty y "When the Stars Go Blue" de Ryan Adams. Los viajeros dejan sus abrigos a un lado y comienzan a mezclarse.
Muchas de las caras les son familiares de otros festivales de ovnis en otras ciudades, incluida Roswell, Nuevo MĂŠxico, que alberga el festival de ovnis mĂĄs grande del paĂs cada verano.
Pero Roswell estĂĄ lejos de estar solo, y desde 2012 el circuito alienĂgena se ha expandido a ciudades a lo largo de la frontera entre Texas y MĂŠxico: Laredo, Presidio, Edinburg y ahora, por primera vez, Del Rio.
Para los directores de turismo de las ciudades fronterizas ansiosos por una reputaciĂłn mĂĄs sabrosa que el crimen de los cĂĄrteles, la invasiĂłn alienĂgena es bienvenida.
Las camisetas de recuerdo atraviesan la obsesiĂłn del mundo polĂtico con la inmigraciĂłn, legal y de otro tipo, con un eslogan: "Los ovnis no tienen fronteras".
El padrino de la serie Border UFO de Texas preside una mesa con empanadas y ojos alienĂgenas en una de las salas traseras de la galerĂa.
Noe Torres, bibliotecario de la escuela secundaria de dĂa, historiador de ovnis de noche, usa su autoridad de manera informal con anteojos de aviador de alambre y una camisa rosa de manga corta con botones con el logotipo del Festival de ovnis de Roswell.
Tiene demanda esta noche, saluda a los oradores para la serie de conferencias de maĂąana y toma fotos, asegurĂĄndose de que todos la estĂŠn pasando bien. ellos mismos.
El Festival OVNI de Del Rio es el sexto festival de este tipo que Torres ha organizado en Texas, la mayorĂa de ellos en asociaciĂłn con Ruben Uriarte, un investigador de ovnis con sede en California y coautor de Torres en dos libros sobre accidentes de ovnis cerca de la frontera entre Texas y MĂŠxico.
En 2007, la pareja lanzĂł Roswell de MĂŠxico , que describe un accidente ovni en 1974 en el desierto de Chihuahua.
Unos aĂąos mĂĄs tarde, el director de turismo en el cercano Presidio le enviĂł un correo electrĂłnico a Torres sobre la construcciĂłn de un festival en torno al incidente.
Torres habĂa pasado suficiente tiempo en Roswell para hacer las conexiones necesarias y deducir la fĂłrmula ganadora: presentaciones de diapositivas y trabajos de investigaciĂłn para ufĂłlogos serios, desfiles y concursos de disfraces para los niĂąos.
Dos aĂąos despuĂŠs de esa primera reuniĂłn en Texas, algunos de los mejores investigadores de ovnis y extraterrestres de la ĂŠpoca han regresado a la frontera para hacerlo nuevamente.
Entre ellos se encuentran: Travis Walton, un arizonano cuyo desgarrador secuestro de 1975 fue dramatizado en la pelĂcula de 1995 Fire in the Sky ; el irĂłnico y profesor Stanton Friedman, quien trabajĂł con contratistas militares en proyectos de defensa en los aĂąos 50 y ahora no ama nada mĂĄs que ensartar las negaciones oficiales de los incidentes OVNI; y Carlos GuzmĂĄn, llamado de manera atractiva este fin de semana como "el Stanton Friedman de MĂŠxico".
Reconozco a los tres por sus fotos en el sitio web de la conferencia. Con la esperanza de leer sobre el resto de la multitud, me presento a una pareja de mediana edad cerca del frente de la galerĂa.
Son Ray y Melanie Young, reciĂŠn llegados de El Paso. Ray es un ingeniero elĂŠctrico jubilado y Melanie es enfermera.
TambiĂŠn es la dueĂąa de un artefacto conocido como el "crĂĄneo de Starchild", un crĂĄneo de aspecto casi humano pero con forma de alienĂgena que fue liberado de una cueva mexicana en la dĂŠcada de 1930 por una niĂąa estadounidense curiosa que lo guardĂł por dĂŠcadas en una caja de cartĂłn.
Young adquiriĂł el crĂĄneo en la dĂŠcada de 1990, y hoy ella y un pequeĂąo equipo de investigadores estĂĄn tratando de averiguar de quiĂŠn solĂa ser la cabeza. Como sugiere el apodo de Starchild, tienen sus teorĂas.
Durante aĂąos, Young fue una especie de suplente del investigador paranormal Lloyd Pye, quien dedicĂł aĂąos a dar charlas sobre el crĂĄneo y a atreverse a los acadĂŠmicos a encontrar una explicaciĂłn mundana de su origen (el mĂĄs comĂşn, tambiĂŠn no probado, es que el crĂĄneo es de un niĂąo hidroencefalĂtico).
Young me dice que su mentor muriĂł solo unas semanas antes, dio su Ăşltima charla sobre Starchild en Presidio en octubre pasado, y ahora el trabajo le ha tocado a ella.
Al dĂa siguiente, Young dedicĂł parte de su charla a la memoria de Pye. "PasĂł los Ăşltimos 15 aĂąos de su vida tratando de averiguar quĂŠ es esto", le dijo a la multitud, "y me duele decir que no lo logrĂł".
Hablar con Young es un buen recordatorio de que, mĂĄs allĂĄ del kitsch alienĂgena, esta reuniĂłn se ha unido en torno a un nĂşcleo duro de personas dedicadas solemnemente a demostrar que nos han visitado desde otros mundos.
Ni una sola vez en el transcurso del festival de dos dĂas escuchĂŠ la pregunta: "¿Crees?" Al final, se siente inapropiado preguntarlo con tanta falta de tacto.
Si uno cree que los extraterrestres han visitado la Tierra e incluso han destruido naves espaciales aquĂ, y que el gobierno ha ocultado la evidencia durante mĂĄs de 50 aĂąos, y que un puĂąado de personas conocen la verdad e incluso han visto a los extraterrestres y han sido llevados a bordo de sus naves. ,
bueno, es genial estar en una habitaciĂłn con tantas de esas personas a la vez, y realmente es un gran golpe para la CĂĄmara de Comercio de Del Rio.
El guitarrista se disculpa y le pasa el micrĂłfono a Donna Langford, la directora de turismo de la ciudad, quien ofrece una apertura ceremonial a las festividades, nombrando a los lugareĂąos que ayudaron a que esto sucediera.
Ella dice que se convenciĂł fĂĄcilmente de traer aquĂ la serie OVNI fronteriza, pero admite que el espacio exterior estĂĄ un poco fuera de su timonera.
"SabĂa que querĂa tener una conferencia sobre ovnis, pero no tenĂa idea de lo que iba a hacer", dice Langford, pero hasta ahora le gusta y espera que sea "la primera de muchas".
A su lado, los oradores del festival estĂĄn alineados esperando su turno para decir algunas palabras.
Entre ellos se encuentra Travis Walton, de pie frente a un cuadro bien iluminado.
Atrapado en el centro de atenciĂłn con su holgado traje marrĂłn, parece que podrĂa volver a sonreĂr en cualquier momento.
La nave nodriza oficial del Festival OVNI de Del Rio 2014 es el mejor hotel Ramada que he visto en mi vida. Aunque el bar en la piscina estĂĄ cerrado durante la temporada, la piscina vacĂa estĂĄ iluminada con luces de fiesta de neĂłn.
Las enchiladas con servicio de habitaciones cuestan solo $ 6, y el bar del hotel, el White Horse Lounge, parece ser igualmente popular entre los habitantes de la ciudad y los huĂŠspedes del mĂĄs allĂĄ.
Cuando regreso de la recepciĂłn del centro, encuentro a algunos asistentes a la conferencia en el patio comparando notas con un par de lugareĂąos.
La conversaciĂłn se mueve libremente desde la loma cubierta de hierba hasta el Edificio 7, marcando las casillas del bingo de la conspiraciĂłn, habiendo sido previamente resuelto que el gobierno estĂĄ lleno de mierda y la verdad estĂĄ ahĂ fuera, todo lo que tienes que hacer es buscar en Google.
La desconfianza arraigada en la autoridad emergerĂĄ como uno de los temas mĂĄs importantes del fin de semana, una parte tan importante del festival como los divertidos juegos de palabras extraterrestres ("cruces fronterizos del tercer tipo"), posando para fotos con muĂąecos extraterrestres y preguntĂĄndose, en voz alta y en serio. , sobre los misterios del universo.
Un joven piloto de la Fuerza AĂŠrea llamado Robert Willingham se convirtiĂł en creyente una tarde de primavera de mediados de la dĂŠcada de 1950 en el cielo sobre el oeste de Texas.
Willingham, de Holliday, cerca de Wichita Falls, acompaĂąaba a un B-47 a campo traviesa cuando vio un extraĂąo aviĂłn acercĂĄndose a una velocidad que Willingham estima en 2,000 mph.
Vio cĂłmo giraba 90 grados en el aire y aceleraba hacia MĂŠxico. Willingham obtuvo permiso para abandonar su bombardero y seguir al OVNI.
Willingham lo vio caer en MĂŠxico, justo al otro lado del RĂo Grande desde el sitio del famoso salĂłn del juez Roy Bean en Langtry, a unas 60 millas de Del RĂo.
MĂĄs tarde, despuĂŠs de cambiar su jet por un Aeronca Champion monomotor, Willingham y un socio regresaron y aterrizaron cerca de los escombros.
En 2008, Willingham, que para ese entonces se habĂa retirado hace mucho tiempo y se le negĂł la pensiĂłn del gobierno, dice, por romper un cĂłdigo de silencio militar en torno al accidente, describiĂł lo que vio de Noe Torres y Ruben Uriarte, quienes relataron la historia en su segundo libro juntos: El otro Roswell .
A lo largo de los aĂąos, la historia de Willingham habĂa sido objeto de un informe de noticias local en Dallas y de un documental en la televisiĂłn japonesa.
Pero Torres dice que los investigadores de ovnis habĂan manipulado la fecha del avistamiento de Willingham para posicionarlo mejor dentro de la tradiciĂłn de las visitas extraterrestres.
Torres, cuya carrera como escritora comenzĂł con libros sobre la historia de Texas y el bĂŠisbol en el Valle del RĂo Grande, trata de evitar saltos sin fundamento de la evidencia a la conclusiĂłn cuando escribe sobre encuentros con naves alienĂgenas.
En su libro sobre un avistamiento de ovnis cerca de Laredo, concluye que es posible que los extraterrestres no hayan estado involucrados en absoluto.
“No redactamos mucho y teorizamos sobre lo que pudo haber sucedido o no”, dice. “Simplemente contamos la historia desde la perspectiva del testigo”.
Aunque cautelosos al principio, las autoridades mexicanas que rodeaban al ovni derribado dejaron que Willingham se acercara, por deferencia, supuso el piloto, a su uniforme de la Fuerza AĂŠrea.
Al final de un rastro de escombros, un platillo de 25 pies de diĂĄmetro estaba encajado en un acantilado arenoso.
Unos metros mĂĄs adelante, su dosel abovedado descansaba en la tierra.
Con la luz del sol menguando, Willingham y su compaĂąero dejaron la nave para volar de regreso a su aerĂłdromo en Corsicana, pero no con las manos vacĂas. Antes de volver a subir a su aviĂłn, Willingham recogiĂł un trozo curvo de metal plateado de media pulgada de grosor del tamaĂąo de su mano.
MĂĄs tarde lo sometiĂł a pruebas de calor y lo encontrĂł infundible. Como metalĂşrgico aficionado, Willingham quedĂł cautivado por la cuestiĂłn de de quĂŠ estaba hecha la chatarra.
Finalmente lo entregĂł a un laboratorio de la Fuerza AĂŠrea para mĂĄs pruebas.
El nunca obtuvo una respuestay nunca volviĂł a ver la chatarra. El cientĂfico con el que se habĂa puesto en contacto pareciĂł desaparecer.
La Ăşnica evidencia que le quedaba del extraĂąo accidente llegĂł por correo dos aĂąos despuĂŠs en forma de una nota anĂłnima que decĂa: "No sĂŠ quĂŠ tipo de metal es, pero nunca antes habĂa probado nada parecido". . "
Willingham, de 88 aĂąos, ahora vive en un hogar de ancianos en Oklahoma.
Su memoria ya se estaba volviendo irregular cuando concediĂł las entrevistas para el libro (ya no estaba seguro, por ejemplo, del aĂąo del accidente) y su salud ha empeorado desde entonces.
Pero es gracias a la historia de Willingham que hay un festival en Del Rio. La gente del pueblo, en general, no tenĂa idea del accidente.
Y eso es lo que hace que los festivales de Texas sean diferentes de, digamos, el Festival OVNI de Roswell o cualquier cantidad de reuniones de investigadores.
Torres y Uriarte celebran sus festivales cerca de supuestos sitios extraterrestres para tentar a los cazadores de extraterrestres, pero los eventos tambiĂŠn iluminan partes poco conocidas de la historia de la ciudad natal para los lugareĂąos.
A veces, incluso se convence a nuevos testigos para que se presenten.
“La gente se acerca y empieza a decir: '¿Sabes quĂŠ? Nunca he compartido esta experiencia con nadie, pero quiero compartirla contigo'”, dice Uriarte.
“Vienen a un lugar como este donde estĂĄ abierto y escuchan a otras personas hablar, se sienten mĂĄs seguros. No van a ser ridiculizados ".
Eso es lo que sucediĂł en Presidio, despuĂŠs de un festival que conmemora la colisiĂłn en el aire de 1974 entre un platillo volante y un aviĂłn pequeĂąo.
Torres y Uriarte presentaron la evidencia que habĂan incluido en su libro Mexico's Roswell , y al final del dĂa, la maestra de escuela local Johnnie Chambers y su hijo John se acercaron a la audiencia para decir que recordaban haber visto explosiones ese dĂa sobre las montaĂąas de MĂŠxico.
En Presidio, como en Del Rio, la mayorĂa de los lugareĂąos no sabĂan que su ciudad natal era un hito de tal importancia potencialmente interplanetaria.
Brad Newton solo habĂa escuchado rumores sobre el accidente OVNI cuando asumiĂł el cargo de director de turismo de la ciudad en 2009, pero rĂĄpidamente vio la oportunidad de atraer a forasteros para explorar el lado misterioso de Big Bend.
De todos modos, pensĂł, Presidio necesitaba llenar el vacĂo dejado en su calendario de otoĂąo donde solĂa estar el Festival anual de la cebolla.
(Presidio una vez reclamĂł el tĂtulo de "Capital mundial de la cebolla", pero el negocio de la cebolla y el festival se marchitaron despuĂŠs de que las leyes laborales promulgadas en los aĂąos 90 absorbieran las ganancias de la cosecha, que hasta entonces habĂa sido recolectada por trabajadores de bajos salarios. trabajadores que cruzaron la frontera por el trabajo.)
Un festival de ovnis ofreciĂł la oportunidad de celebrar una relaciĂłn transfronteriza menos tensa. Newton trabajĂł con el alcalde de la cercana Ojinaga para organizar la primera noche del festival en el lado mexicano de la frontera antes de mudarse al lado estadounidense por segundo dĂa.
El arreglo les ahorrĂł a algunos oradores la molestia de conseguir papeles para una visita transfronteriza, y fue un gesto encantador de la historia compartida de las ciudades; Newton dice que el desafĂo que enfrentan los directores de turismo de la zona fronteriza es aceptar su proximidad a MĂŠxico, no negarlo.
“La campaĂąa 'Laredo es seguro' fue bien intencionada, pero la gente de Laredo no se dio cuenta de que no se los consideraba seguros”, dice Newton.
“Nuestra ciudad hermana aquĂ, Ojinaga, es definitivamente segura. El hombre del saco no vive aquĂ ".
Pero un extraterrestre de 5 pies lo hace. Vestido con abalorios de Mardi Gras y una camiseta de Presidio Art Fest, pero sin pantalones, viaja por la ciudad posando para fotos promocionando la prĂłxima gran fiesta OVNI de Presidio.
La mayor parte del tiempo permanece en la oficina de Newton. "En su desnudez, es un poco intimidante tenerlo en todas partes", dice Newton.
Cuando Newton estaba planeando el primer festival OVNI de Presidio, hizo un trato con el maniquĂ, que adopta la forma de ojos vidriosos, escuĂĄlida pero barrigĂłn de lo que los aficionados extraterrestres llaman "los grises".
Newton lo llamĂł EBE, por "Entidad BiolĂłgica Extraterrestre", y decidiĂł que era un hombre, aunque esa elecciĂłn parece fisiolĂłgicamente arbitraria.
Para ahorrar en el envĂo, EBE llegĂł a Presidio en un autobĂşs Greyhound.
Newton, un tejano de quinta generaciĂłn criado en Fort Stockton, se divierte improvisando cada octubre, ahora que el festival OVNI se ha convertido en una tradiciĂłn de Presidio.
Aparece en su personaje todos los aĂąos como un Hombre de Negro, posando para las fotos con una cara severa con un traje oscuro y un sombrero de fieltro negro.
Con el festival de Presidio tan cerca de Halloween, un concurso de disfraces es algo natural.
DespuĂŠs de que terminan las conferencias, los investigadores visitantes se amontonan en convertibles y remolques de plataforma para un desfile por la ciudad.
Investigan las luces de Marfa, observan las pinturas rupestres prehistĂłricas alrededor de Cibolo Creek Ranch y buscan fantasmas en Fort Leaton, el puesto de avanzada de 1848 construido sobre una antigua misiĂłn espaĂąola donde, segĂşn una historia, Ben Leaton se vengĂł de un grupo de nativos Estadounidenses invitĂĄndolos a cenar, luego descargando sus caĂąones en una habitaciĂłn llena de sus propios invitados.
AhĂ,la fiesta se une al Festival anual de mĂşsica Dude of the Dead, donde mĂşsicos de todo Big Bend, generalmente incluido el alcalde de Presidio, John Ferguson y su banda de mariachis, se reĂşnen en Fort Leaton para sesiones de improvisaciĂłn nocturnas.
"Realmente no sĂŠ quĂŠ es lo de Burning Man, pero se ha comparado con eso", dice Newton.
En Big Bend, estas reuniones estĂĄn en consonancia con una larga tradiciĂłn. "Tenemos los cielos oscuros aquĂ", dice Newton.
“Puedes ver la VĂa LĂĄctea de horizonte a horizonte. Sale la luna, te bronceas como la luna ". Frente a tal visualizaciĂłn de la escala del universo, es natural mirar hacia arriba y preguntarse.
El festival es una oportunidad para maravillarnos juntos.
“Estos no son chiflados. Son personas creĂbles que han visto algo que no pueden explicar, y es una muy buena oportunidad para que la gente comparta su historia sin ridiculizarlos ”, dice Newton.
Es la misma historia en el Festival OVNI de Del Rio, que presenta una caza de fantasmas el viernes por la noche en el Paul Poag Theatre de 67 aĂąos del centro de la ciudad.
Las conferencias del sĂĄbado incluyen una de Torres y Uriarte, quienes relatan la historia de Willingham sobre el OVNI que se estrellĂł unos siete aĂąos despuĂŠs de que se construyĂł el teatro, y a solo unas millas de distancia.
Los vendedores venden bocadillos y cafĂŠ caliente en el vestĂbulo (el calor estĂĄ apagado y el teatro estĂĄ helado) y algunos de los oradores venden sus libros en una fila de mesas.
Incluso el miembro mĂĄs serio de esta multitud de 400 personas lleva una diadema con cabezas alienĂgenas verdes que rebotan en resortes.
En el escenario, el propio maniquĂ alienĂgena de Del Rio, este se llama Phish, preside silenciosamente el asunto.
Hay muchas parejas en edad de jubilaciĂłn entre la multitud, y casi la misma cantidad de personas en edad escolar o universitaria. Familias enteras tambiĂŠn se han presentado con niĂąos pequeĂąos para pasar el dĂa en un evento que, a pesar del tema poco convencional, es bĂĄsicamente una serie de conferencias.
Esta noche habrĂĄ un desfile, luego un concurso de disfraces y una fiesta en el parque.
Para Uriarte, las cintas para la cabeza y el vestuario de alienĂgenas son el costo de hacer negocios, pero de todos modos son un poco vergonzosos.
“Es casi como si tuvieras que desarrollar una atmĂłsfera de carnaval para atraer a la gente, y eso es solo una parte.
Casi tienes que mirar para otro lado, ver al tipo con un sombrero de papel de aluminio ”, dice. "Pero, por otro lado, estĂĄn ahĂ para aprender".
La programaciĂłn del sĂĄbado es densa. Cada una de las presentaciones, apiladas una tras otra con un breve descanso para el almuerzo, trata obsesivamente de fechas, horas y otras minucias forenses.
Incluso Travis Walton, relatando la historia de cĂłmo lo dejaron inconsciente, lo succionaron a bordo de una nave alienĂgena, lo despertaron en una mesa de operaciones y cĂłmo luchĂł por la libertad a travĂŠs de los pasillos de la nave, pasa media hora recogiendo registros policiales y las fallas en Hollywood. tratamiento de su terrible experiencia antes de ahondar en el territorio agradable de la multitud de bocetos de diseĂąo OVNI y pavor existencial.
Stanton Friedman da dos conferencias, una como una especie de introducciĂłn a la evidencia OVNI, la otra titulada romĂĄnticamente "Una nueva visiĂłn del cosmos", ambas llenas de hechos y fotografĂas de documentos primarios.
Ante un amplio escepticismo,Los ufĂłlogos como Friedman confĂan en la precisiĂłn y la exactitud en la defensa.
En su bĂşsqueda por darle sentido al universo, los cientĂficos dominantes de la actualidad extraen la historia fracciones de segundo a la vez, hacia el momento inescrutable en el que todo comenzĂł.
Antes del primer momento que podamos captar, solo hay especulaciĂłn y fe. Para la mayorĂa de nosotros, la existencia de vida en otros planetas —animales grandes y sensibles con naves espaciales que pueden venir a buscarnos— es otro de esos misterios.
Buscamos una respuesta, recolectando pistas a lo largo del camino, pero nunca lo sabemos. La pregunta que nos hacemos, a falta de pruebas, es si creemos .
Friedman y muchos otros en este teatro de Del Rio ya tienen su respuesta.
La pregunta mĂĄs enloquecedora es por quĂŠ otros no creen tan ferozmente. Friedman ha estado luchando contra los escĂŠpticos durante dĂŠcadas, y debe haberse cansado hace mucho tiempo de repetir los mismos viejos debates, pero aĂşn es sorprendente escuchar la ferocidad con la que ataca a alguien como el popular astrofĂsico Neil deGrasse Tyson por dudar del rĂŠcord OVNI.
Pero despuĂŠs de arriesgar su reputaciĂłn durante tanto tiempo, no es de extraĂąar que Friedman se lo tome como algo personal.
“Si no pueden atacar los datos, [ellos] atacan a las personas”, explica. “Creen que somos idiotas. No creo que lo estemos ".
Melanie Young, guardiana del crĂĄneo de Starchild, parece igualmente atormentada por los escĂŠpticos. “Esta es una ciencia seria”, nos asegura durante su charla.
"No es un engaĂąo". Se queja de la cantidad de tiempo que pasa en lĂnea, tratando de aclarar el historial del crĂĄneo.
Ella se reserva un desprecio particular por lo que ella llama "Wackipedia".
"Hay una conspiraciĂłn, por asĂ decirlo, contra el crĂĄneo de Starchild", dice.
Ingenuamente esperaba poder ver el crĂĄneo este fin de semana, pero a medida que Young avanza con su PowerPoint, queda claro que eso no sucederĂĄ.
Eventualmente, ella menciona casualmente que, por supuesto, ninguno de nosotros verĂĄ el crĂĄneo de Starchild en un evento como este: una habitaciĂłn llena de ADN humano podrĂa contaminarlo.
"¿Le preocupa que el gobierno se apodere de ĂŠl?" pregunta alguien al final de su charla.
Young hace una pausa antes de responder: "Ninguno de nosotros estĂĄ dispuesto a morir por ello".
Sus palabras se ciernen sobre lo que me parece un silencio incĂłmodo antes de que los aplausos se apoderen de ella y ella abandone el escenario.
En junio, el nuevo centro de convenciones de Edinburg serĂĄ el anfitriĂłn de la prĂłxima conferencia OVNI, con expertos encabezados en el accidente de Roswell y las abducciones extraterrestres.
Del Rio tambiĂŠn repetirĂĄ su festival OVNI el prĂłximo aĂąo. Uriarte dice que les gusta variar los temas (conspiraciones gubernamentales, avistamientos de extraterrestres, mutilaciones de ganado) y encontrar nuevos oradores para mantener fresca la programaciĂłn.
El sĂĄbado por la noche en Del RĂo, el teatro lleno se vacĂa en Main Street y la multitud desfila hacia un parque del centro. Los VIP del festival viajan en un remolque de plataforma con un OVNI plateado iluminado.
Junto a una pagoda, Langford anuncia al ganador del concurso de disfraces: un mĂŠdico de familia local que, como su esposa, lleva pintura facial de color verde brillante, un mono verde oliva y un par de antenas.
Su perrito negro tambiĂŠn lleva un disfraz de alienĂgena. Por superar a los otros contendientes, el mĂŠdico gana boletos para el museo OVNI de Roswell, un DVD de Fire in the Sky y un viaje gratis al buffet de Gatti's Pizza.
Walton y Friedman sostienen la corte en una mesa plegable cercana, posando para fotos y firmando libros.
Friedman me dice mĂĄs tarde que este es su momento favorito de cualquier festival: masticar misterios con los lugareĂąos.
Aunque sigue siendo tan pedante fuera del escenario como dentro, es encantador uno a uno y parece mĂĄs joven en este contexto que sus 78 aĂąos. Mientras Friedman presenta teorĂas metafĂsicas de extraĂąos, Walton responde preguntas sobre su secuestro.
La pequeĂąa multitud se inclina para escuchar mĂĄs, lugareĂąos y forasteros, devotos creyentes y agnĂłsticos por igual, compartiendo el resplandor de los ĂĄrboles colgados de luces, maravillados juntos por la oscuridad que los rodea.
Source: texas observer
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